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  • Foto del escritorPsic. Jael

Navegando en psicoterapia

"La cosa más aterradora es aceptarse a sí mismo por completo" - C. Jung

En los años en que me he dedicado a acompañar procesos de autoconocimiento por medio de la psicoterapia, he aprendido que cada persona está movilizada por diversas preguntas por ejemplo: ¿Quién soy? ¿Qué es la muerte? o ¿Cuál es el sentido de mi vida?


De esta manera la psicoterapia es un acompañamiento profesional hacia el encuentro con las situaciones, sentimientos y pensamientos más complejos de nuestra consciencia. Considero que la psicoterapia no es un espacio para decirle a la gente cómo vivir o qué debe hacer, esto sería una falta de respeto a la libertad y la autonomía que vive en cada persona. Por el contrario, nuestro trabajo es crear los espacios seguros y lo suficientemente contenidos para que podamos adentrarnos a lo desconocido. O aquello que conocemos pero que hemos olvidado.


La psicoterapia nos lleva a reflexionar sobre los pensamientos y situaciones que no nos permiten ser nosotros mismos. Poder expresar nuestras emociones como la rabia, el miedo, la tristeza, la vergüenza y la alegría. Poder comunicar eso que muchas veces no podemos expresar o reconocer.


La investigación que se realiza de una manera horizontal está orientada en encontrar los orígenes y la raíz de lo que nos sucede, por ejemplo: qué es lo que realmente me angustia, me deprime, me genera pánico o me afecta de ansiedad. Mientras no conozcamos a profundidad lo que nos pasa y porque nos pasa, no podremos movilizarnos o crear nuevas posibilidades.


En ese sentido empezar a navegar nuestro inconsciente, genera un proceso de deconstrucción o resignificación de patrones, conductas, relaciones y memorias que muchas veces han bloqueado nuestra experiencia. Eso que llamamos trauma.


Empezar por lo más sencillo: nuestra relación con los alimentos. ¿Realmente me nutro a mi mismo? ¿Con qué pensamientos, sentimientos y alimentos se moviliza mi cuerpo? Partimos por reconocer que somos nuestros hábitos, pensamientos o las costumbres que muchas veces hemos venido heredando de generación en generación y que nos lleva experimentar la misma tragedia o la misma actitud frente a la vida desde el sufrimiento.


Aunque somos seres pertenecientes a redes colectivas, nuestro proceso es individual. Es fundamental conocer nuestros ciclos y ritmos, las intensidades de nuestra energía mental, emocional y corporal. Para poder conectar con el diálogo auténtico con el que convivimos cotidianamente.


La psicoterapia no solamente es un ejercicio para y desde la mente. Si no para escuchar al cuerpo: ¿Qué sienten y piensan nuestros órganos? Cuando nos desvinculamos de nuestro cuerpo y estamos todo el tiempo dedicándonos al trabajo o a los otros, desgastamos nuestra energía vital.


La clave principal en todo proceso es el diálogo. Tejer palabra con alguien que sabe escuchar y que nos acompaña a interpretar nuestra vida: hablar, reír, llorar, escribir, gritar o dibujar, nos permite sanar nuestro mundo interior. No hacia un ideal, sino hacia la aceptación de las cosas tal y como son.


Venimos de una red de personas, y constantemente estamos vinculados a redes de personas. Pensar y sentir nuestras relaciones es fundamental para aprender a relacionarse y a convivir. Analizar y comprender lo que nos afecta y las herramientas que tenemos para aprender a generar puentes y también a establecer límites, es la base para nuestra salud como seres políticos y sociales. Muchas veces cargamos cosas que no nos pertenecen y es importante asumir nuestra parte y soltar aquello que nos hace daño.


En efecto, me gustaría decir que la psicoterapia es principalmente un ejercicio de contemplación sobre nuestro proceso, para ampliar nuestra mirada y percepción sobre aquello que entendemos por: Vida.


@Psic. Jael


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